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viernes, 31 de agosto de 2012

Concurso de Just-Eat: DESASTRES EN LA COCINA


Os muestro la historia que me ocurrió hace unos años, -totalmente verídica- y con la que he decidido participar en el concurso por un vale de 100€ en pedidos de comida a domicilio!!. :)


Hola a Tod@s!. Os voy a contar cual fue mi mayor desastre en la cocina!. 

Hace unos años, cuando tenía la mala costumbre de vivir de noche y dormir de día, me disponía a ver los dibujos animados de la 2 (Dilbert), que hacían a eso de las 6 de la mañana. Como suele pasar, y eso lo sabrán las "personas nocturnas", suele entrar bastante hambre a horas muy intempestivas. Estaba sola en casa, así que me fui a la cocina a mirar qué había. En el congelador habían nuggets para freír y aunque odio cocinar fritos, me dispuse a ello. Me parapeté con un delantal, unas manoplas y unas pinzas de carne para mantenerme lo más alejada posible del aceite y de las gotitas que van saltando mientras fríes. Todo iba bien, acabé de cocinar, me puse los nuggets en un plato, un poco de salsa agridulce y un poco de barbacoa y me fui al comedor, -que est

á al otro lado de la casa-, cerré la puerta y me dispuse a ver Dilbert, en la 2. En esas estaba, cuando de repente se apagó la tele y la luz y me quedé totalmente a oscuras sin entender nada. Al abrir la puerta del comedor, una humarada negra e impresionante me echó atrás con el consiguiente susto y desconcierto. Volví a la puerta, toda la casa estaba a oscuras e inmediatamente me asomé a la cocina. Vi una columna de fuego que provenía de la sartén donde había frito los nuggets y que por despiste mio, se había quedado en el fogón, con el fogón encendido, evidentemente. Lo primero que hice fue echarme las manos a la cabeza y sin pensar que era aceite hirviendo, aparte la sartén hasta el fregadero, medio tapándome la cara con los trapos de cocina y sin parar de decir: -madre mía, madre mía.
Sé que no se debe hacer, pero tiré el aceite al fregadero y tiré agua encima hasta apagar el fuego. Una vez apagado, abrí TODAS las ventanas para que saliera todo el humo negro y tóxico que había por toda la casa. Recuerdo que subí tan rápido la persiana del comedor que una persona que pasaba por ahí, -supongo que para ir a trabajar-, se me quedó mirando y alucinó con el humo que precedió al ruido.
Medio temblando me vestí para llamar a mi madre desde una cabina porque no tenía ni saldo en el teléfono móvil, ni electricidad, ya que no me atrevía a tocar nada y por tanto no tenía teléfono fijo, ya que es inalámbrico.

Podeis imaginar lo mal que lo pasé, además me costó encontrar una cabina que funcionara. Mi madre dijo que no pasaba nada, que para algo teníamos seguro, pero madre mía y que no pasaría nada si encendía la luz!. Cuando volví a casa y encendí la luz, vi todo el desastre que se había formado en la cocina, que encima es una cocina americana. Las paredes estaban negras. El extractor estaba derretido al igual que parte de los armarios de la cocina, olía a aceite chamuscado... bueno, un verdadero DESASTRE!!.

Por suerte a mi no me pasó nada físico, exceptuando el ataque de nervios que pasé.

Desde entonces pongo muchísima atención cuando hago algo en la cocina y siempre aparto el recipiente usado para comprobar que el fogón esté apagado!.

Así que ojito, no sea que seais los próximos desastros@s!!. :P

3 comentarios:

Yurema dijo...

Ostras! Menudo sustazo... Por suerte no pasaron males mayores, pero como la liaste jeje estas experiencias son de ese tipo que al cabo del tiempo te medio ries, pero al momento es acojone total.

Anónimo dijo...

Que raro...las personas nocturnas nos entra hambre a horas intempestivas pero también es de sobra conocido que junto al hambre aflora una 'perritis ' que evita hacer el mínimo esfuerzo para conseguir el tan ansiado botín, limitándose a abrir cajones y buscar algo dulce o salado que sólo implique abrir una bolsa, desenmascara un tapón o quitar un celofán

Anónimo dijo...

A mí me pasó algo similar hace unos meses...

Seguía al pie de la letra una receta de un libro que tengo, y en dicha receta recomendaban que el aceite estubiera muy caliente, porque sinó la receta quedaba demasiado aceitosa...
cuando de repente una pequeña llama empieza a arder en la sartén en la que preparaba la receta...y para apagarla, pensé "hay que apagar el fuego, corre!...agua"

Porque era lo que tenía más a mano para apagar el fuego, así que puse la sartén en el fregadero, y abrí el grifo...sin pensar en la reacción que se produciría...
Menos mal que tuve el reflejo de apartar la cara, porque la llamarada que se hizo llego hasta el techo , seguida de una gran nube de humo negro como el carbón y un gran ruido, que hizo que todos los habitantes de la casa asomasen por ahí para enterarse de lo ocurrido.

En fin, siento haberte dado la tabarra y haberme enrrollado tanto, pero me he sentido identificada con tu relato.

un saludo.

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